La técnica del elevator pitch te garantiza presentaciones públicas efectivas

Un  elevator pitch es un tipo de discurso que tiene como objetivo vender bien algo: una idea, tu empresa o a ti mismo. También se puede definir como una técnica a la hora de hacer la presentación breve de un proyecto para que resulte convincente.

Su nombre es un juego de palabras que significa “el discurso del ascensor” y simboliza muy bien su principal característica: una conversación breve como las que tienen lugar en los ascensores.  Es una herramienta que puede venir bien a cualquier: ya sea un autónomo que necesita captar clientes, una persona que está buscando empleo y quiere presentarse como el mejor candidato ante un reclutador o un emprendedor que busca inversores.

En ciertas profesiones, como la de comercial, también es importante dominar esta técnica y los mejores vendedores son expertos en ella, aunque no lo hagan conscientemente.

En el trayecto entre un piso y otro no da tiempo a mucho pero ¿y si aprovechásemos esos escasos 20 ó 60 segundos para presentar nuestro proyecto? Esto debió ser lo que se planteó el creador de esta técnica que se popularizó en los 80 en Estados Unidos. Desde entonces, es un clásico que se estudia en las escuelas de negocios.

Que se llame discurso de ascensor no significa que sólo se vaya a producir en un ascensor sino que es un mensaje breve y convincente que tienes que tener preparado para cualquier momento. Aquello que comuniques tiene que resultar interesante. Engancha a tu interlocutor y déjale con ganas de saber más de ti o de la idea que le presentas. Sin un objetivo claro, el resto del mensaje no tendrá sentido. Por eso pon en práctica los siguientes consejos para lograr un mensaje claro:

Sé claro. Aunque suene contradictorio, el mejor truco para que algo salga natural y espontáneo es haberlo preparado. El elevator pitch es una técnica y como tal hay que trabajarla. No se trata de decir lo primero que se nos ocurra, así que el objetivo será engancharlo con frases cortas, sencillas e impactantes sin darle vueltas a las cosas.

Sé simple: El tiempo de que dispones es el mismo que una conversación de ascensor. Es decir, se puede calcular entre 20 segundos y 2 minutos. Los expertos recomiendan tener preparados varios discursos de ascensor de distinta duración, por si acaso. Lo que dices es importante pero cómo lo dices también lo es. Si pones pasión y muestras entusiasmo en aquello que estás contando, convencerás mucho más.

Trasmite pasión: Junto a tus palabras, tus gestos son fundamentales para transmitir bien tu mensaje, por eso debes cuidar el lenguaje no verbal. Para ello, hay que controlar los nervios y evitar titubear o bajar la mirada porque indicará inseguridad. No te cruces de brazos y muéstrate natural. Tampoco invadas el espacio de la persona con la que hablas, con tus brazos o tus manos, sino que tienes que conseguir que se sienta cómoda.

Cierre: La despedida es clave. Lleva siempre tarjetas de visita contigo y al despedirte pídele la suya también. Sin resultar agobiante, dile que tienes interés en organizar un encuentro con más tiempo para continuar hablando. Si lo has hecho bien, se pondrán en contacto contigo rápidamente.

Recuerda no se trata de cerrar una venta en el ascensor. La idea es tener una segunda entrevista para sacar a relucir todo sobre tu empresa, y así añadir un nuevo objetivo a tu hoja de servicios. La primera impresión es la que cuenta, no falles a las primeras de cambio.

 

Fuentes: entrepreneur.com/ emprendedores.es

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