Liderazgo horizontal: cómo funciona una oficina ‘sin’ jefe

Esto del liderazgo horizontal de lo que tanto se habla todavía choca. Y choca porque colisiona contra la costumbre de que nos manden ‘en vertical’. El ‘ordeno y mando’ que a la generación ‘millennial’, los treintañeros, les resulta anacrónico. «Líderes ha habido siempre y el liderazgo es algo que está muy valorado. Pero no el que viene con el cargo. Ya no vale eso de ‘soy el jefe, yo mando’, tiene que currárselo. Desde hace unos años es tendencia un modelo alternativo de autoridad: liderazgos más naturales y menos etiquetados, pero a la vez más exigentes y satisfactorios; organizaciones más ‘esponjosas’ que no están vertebradas de arriba a abajo», explica Ibon Olazabal, director general del Grupo Evolus, dedicado a la selección de personal.

¡Oficinas ‘sin jefe’ y sin horarios! «’¿Eso no es el despiporre, un desmadre?’, nos pregunta la gente. La falta de jerarquía se asocia a ausencia de control, pero nada más lejos de la realidad», asegura Diego Rojas, uno de los fundadores –«soy uno más del equipo», se apresura a precisar– de Thinking With You, consultoría organizacional creada hace 6 años que asesora a otras empresas que quieren dar este salto a la ‘horizontalidad’. Ellos se organizan en círculos, «que no tiene comienzo ni fin y en los que todo el mundo se encuentra a la misma distancia». No hay modelos cerrados, pero sí algunas experiencias ya en marcha que pueden servir de ejemplo.

Horarios Jornadas de… 3 horas o del triple, depende del día

Ibon Olazabal atiende a la entrevista un viernes pasadas las seis de la tarde… desde la oficina. «Yo es que sigo siendo un antiguo. Llego el primero y me marcho el último. No sé si a estas horas quedará algún compañero por aquí, no creo». Si queda alguno será porque quiere. «Hay quien un día trabaja tres horas y al siguiente, siete; o se va cambiando el horario. Hace poco se incorporó a la oficina un chico nuevo, de 23 años, y ya el primer día pidió un cambio de horario. Me extrañó, claro, porque eso el primer día… Pero se lo dimos, claro».

En Thinking With You, como ya nacieron con esa filosofía, no hay máquina de ‘fichar’. «A veces me tomo la tarde libre, una noche me conecto a las tres de la mañana para hacer cosas…», cuenta su ejemplo Diego Rojas. En la web de la compañía, una de las trabajadoras escibe un post precisamente sobre la libertad de «poder responder un email desde las Bahamas o trabajar un domingo y coger el lunes libre». O descansar «cuando alguien ha pasado una mala noche».

Esa libertad horaria que es casi marca de la casa de este sistema organizativo tiene su traslado también a las vacaciones: «¿Por qué 35 días libres y no 34?», plantea Diego Rojas. Así que nada de calendarios cerrados. Las vacaciones, explica, son «las que cada uno necesita».

Los cumpleaños Un buen día para librar

Hay dos tipos de ‘cumpleañeros’: el que lleva tarta a la oficina y, si puede, coge el día libre; y el que no dice ni mú a los compañeros, de manera que pasan y pasan los años y él nunca ‘cumple’. Mal lo llevarían estos últimos en la empresa de Ibon Olazabal, donde no es norma pero sí costumbre festejar fuera del trabajo los aniversarios. «Muchos trabajadores tienen hijos pequeños y como el convenio no da derecho a día libre por los cumpleaños de los niños (ni por el propio) aquí lo normal es no venir a trabajar, o reservar al menos libre la tarde para las fiestas infantiles». Es opcional, claro. «Yo no libro el día de mi cumpleaños porque no quiero».

«Hay gente que lleva mejor que le digan: ‘Haz esto’»

«Hay gente a la que le gusta trabajar en entornos muy controlados y que espera que le digan lo que hay que hacer. lleva mejor que le digan: ‘Haz esto’, que proponer él mismo», advierte Ibon Olazabal, de Grupo Evolus. Son los ‘defensores’ del modelo clásico de organización jerarquizada, aunque ocupen su puesto en la base y no en la cúspide. «En casa te mandan tus padres y tú obedeces; en la escuela lo positivo es obedecer. El que está acostumbrado a recibir órdenes encuentra cierta comodidad porque, si hay un error, la responsabilidad es del que ordena», advierte la psicóloga Elisa Sánchez, especializada en conflictos laborales.

Toma de decisiones Alternativas a «la tiranía de la mayoría»

Lo que diga la mayoría. ¿Seguro que es la mejor manera de tomar decisiones? «Imaginemos que en una votación salen 26 apoyos a la propuesta y 24 papeletas en contra. Es mucha gente que no está de acuerdo, ¿no?». En lugar de ceder a «esa tiranía de la mayoría» en la consultoría Thinking With You las decisiones se toman «por consentimiento»: «No se trata de que todo el mundo esté de acuerdo, sino de que nadie objete, Si hay una objeción, aunque solo sea una de diez, el proyecto no sale adelante».

Días de mudanza ¿Qué sentido tiene fijar 2 días en el convenio si tal vez necesitas 4?

En los convenios se especifican los días libres que corresponden por mudanzas, operaciones de familiares, etc. «No tiene mucho sentido que te den dos días libres para hacer la mudanza de tu casa porque igual necesitas cuatro. O, al revés, igual te mudas al piso de al lado y te basta con un día, incluso no necesitas ninguno. Y luego están las operaciones, ¿todas son iguales? Tal vez operan a tu padre y necesitas seis días para atenderle o uno. Cerrar esos días no tiene mucho sentido», considera Ibon Olzabal.

Agilismo Reuniones de 7 minutos

En muchas empresas que se organizan de esta forma se trabaja por proyectos y en equipo. Elisa Sánchez, psicóloga y mediadora en conflictos laborales, pone el ejemplo de una de las compañías que conoce: «Las planificaciones no son a dos años vista, sino a dos semanas. Cada quince días se reunen para ver lo que han hecho y para planificar las dos siguientes semanas. Y hacen reuniones diarias de pie y no más largas de siete minutos».

Implicación «La empresa como medio, no como fin»

«Antiguamente entrabas de aprendiz a una empresa y ahí te quedabas, la hacías ‘tuya’, para lo bueno y para lo malo. Pero las nuevas generaciones de trabajadores tienen una implicación mucho menor con la marca, se sienten mucho más identificados con su equipo de trabajo, con los compañeros con los que consiguen objetivos y con lo que siente que le escuchan, que piden y valoran su opinión. La empresa hoy ya no es un fin, es un medio», explica Ibon Olazabal.

Al mismo tiempo, aunque no se vean tan reconocidos en la marca de la compañía, «tienden a implicarse más porque fallar en tu trabajo supone fallar al equipo y eso no gusta. Son personas más flexibles y respetuosas con las otras y también más autorresponsables de su trabajo», considera la psicóloga Elisa Sánchez, psicóloga clínica y directora de la consultoría de bienestar en el trabajo Idein. Confirma Diego Rojas: «Si necesitamos autorganización, las personas tienen que ser autónomas, pero no individualistas».

«No aceptamos becarios que no cobren»

En la consultoría SenseTribe los sueldos son cosa de cada trabajador: «Se intenta que cada persona que cobre una cantidad que oscila entre lo que ella considera el sueldo mínimo y el salario deseado», explica Mira Bangel una de las tres socias de la compañía , una «tribu de autónomos» que funciona «sin jefe» y que orienta a otras empresas que quieren funcionar al estilo de ellos. «La responsabilidad de las decisiones recae en un círculo formado por cinco personas que se reunen mensualmente y representan los voces de los veinticuatro colaboradores». Deciden, entre otras cosas, cómo se distribuyen los beneficios anuales. «Este último año hemos crecido», asegura; lo que da una idea del creciente interés de las empresas por ir adoptando este modelo de funcionamiento menos jerarquizado y con otro concepto de las relaciones laborales. «No aceptamos becarios que trabajen sin sueldo; hay que valorar el trabajo de la gente, ser coherente y pagar siempre». Y lo llevan a rajatabla: «Un consultor financiero que nos estaba ayudando con las cuentas nos dijo que cobraría 30 euros por hora, pero le pagamos 50»; lo que consideraban que valía su trabajo. Al margen de la política de sueldos, todo en el modelo organizativo de SenseTribe difiere en casi todo del modelo convencional: «No hay horarios, aunque yo suelo trabajar de diez a seis; hoy no, precisamente he empezado antes. Y si alguien no quiere trabajar un día, no lo hace. También hay libertad para conectarse desde cualquier lugar y, de hecho, una colaboradora que vive en Bélgica se ha marchado cinco meses a Brasil, así que con ella solo podemos hacer reuniones ‘online’, por las tardes por la diferencia horaria. No tenemos leyes, pero sí ciertas preferencias, como no trabajar los fines de semana o no mandar correos electrónicos a ciertas horas a las personas que tienen hijos». Algunas de estas trabajadoras trabajan «con su niño en brazos» y entre los compañeros «se habla de temas personales porque la idea es crear una sensación de familia».

Fuente: https://www.elcorreo.com/vivir/tendencias/liderazgo-horizontal-20210315154542-ntrc.html?ref=https:%2F%2Fwww.elcorreo.com%2Fvivir%2Ftendencias%2Fliderazgo-horizontal-20210315154542-ntrc.html